INOCUIDAD ALIMENTARIA

La salud alimentaria es uno de los temas principales a tener en cuenta en el NUEVO MODELO PRODUCTIVO.

Es compromiso de todos los integrantes de la cadena alimentaria promover prácticas y métodos que contribuyan a este fin.

No tiene sentido pensar que solo en algunos momentos como por ejemplo en el empaque, es necesario este apartado.


EN LOS CULTIVOS


 

El director del departamento de Inocuidad Alimentaria del Ministerio de Agricultura dominicano, Dr. Raul Peralta expresa claramente este síntoma al decir: “La inocuidad comienza en LA FINCA”.

 


Desde el campo y/o los invernaderos, las granjas y otros centros de producción, es responsabilidad primaria mantener clima, procesos y protocolos de inocuidad, de lo contrario el resto de la cadena esta comprometida, sobre todo, cuando los  productos son destinados a exportación, pues no controlar esos procesos trae como consecuencia la posibilidad de ser desechados dichos productos en las fronteras de destino, algo que nadie nos podemos permitir hoy día.

   


Realmente, sin en alguno del los procesos de cultivo, transporte, empaque, distribución y venta, se rompe la cadena de inocuidad, el producto estará contaminado, pues dicha contaminación no es visible, es a veces indetectable y solo bajo análisis puede evidenciarse.

El problema real de la falta de inocuidad son los efectos sobre los productos y sobre las personas. Los productos no tienen la duración comercial que se les exige, debido a pudriciones, contagios cruzados de otros productos y por consecuencia pérdida económica y desconfianza de clientes. En las personas, destino final de estos productos, el problema puede ser mayor aun, pues la contaminación con bacterias puede convertirse en un asunto de salud pública, por lo que la responsabilidad es innata a las buenas prácticas en la cadena de manipulación.


Es necesario certificar los procesos bajo una misma medida


EN LA CADENA DE FRÍO


Respetar la cadena de frío en todo el proceso es uno de los componentes vitales, pero no es el único ni es suficiente.

La cadena de frío puede y debe ser aprovechada para incorporar tecnologías bactericidas y fungicidas que destruyan los virus y bacterias durante el periodo de frío al que se somenten los alimentos, ya sean frutas, hortalizas, carnes o pescados, productos frescos o envasados y que dichas tecnologías no dejen residuo alguno en los productos ni sean riesgo para las personas que los manipulan. Los patógenos no tienen barreras a no ser que las pongamos.


Mas adelante veremos como el uso del OZONO (oxígeno activo) es la herramienta fundamental en todos los procesos.



INOCUIDAD

BUENAS PRÁCTICAS

CERTIFICACIONES